miércoles, 4 de junio de 2014

El Ojo de Sauron

Cuando viajas en transporte público, y no eres uno de esos que están absortos con el Whatsapp, el Facebook, el CandyCrush o haciéndose Selfies si no que, cuando no estás leyendo, estás observando el mundo, puedes presenciar tanto cosas hermosas, extrañas y, cómo no, lo más horrendo.

Cosas hermosas, una niña preciosa durmiendo, con esa cara de paz y de seguridad que tienen los críos; el ver cómo un dibujante se ve inspirado por una mujer que aparece en el vagón y en un arrebato de genio dibuja un retrato a bolígrafo y se lo entrega a su musa justo cuando va a salir...

Cosas extrañas, el poder presenciar la metamorfosis que sufre las mujeres cuando pasan de ser una persona del montón a otra totalmente diferente a base de "chapa y pintura" en mitad del trayecto. 

Cosas horrendas, el presenciar hoy mismo, en el andén de la renfe mientras esperaba el tren, a un individuo que estaba reclinado sobre la barandilla, de espaldas a las vías, mientras leía ¡¡Y ENSEÑANDO LA HUCHA!!. Horrendo, estremecedor, ridículo. El pavo, de vez en cuando, se incorporaba, se intentaba subir el pantalón pero cuando volvía a la posición original oooootra vez el Ojo de Sauron amenazaba con salir a otear el mundo. La peña pasaba por detrás, quedaba impactada y se descojonaba de la risa, claro. Más de uno sentiría ganas de tirarse a la vía por sentirse ultrajado y mancillado por tamaña visión.

Señores, señoras, jóvenes y "jóvenas": los pantalones están para tapar piernas "cervical" y culo!! 

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