lunes, 24 de marzo de 2014

ASTRONOMÍA A PIÉ DE ANDÉN... DE RENFE.



Hallándose un protoplaneta humano (es decir yo), en órbita estacionaria e inamovible a escasos 40 centímetros de una papelera en un ladito del andén, con el resto libre para el paso, es seguro que algún asteroide, aerolito o bólido de "dos patas" intentará pasar por detrás entre el protoplaneta y la papelera en lo que se llama el teorema de "por ahí quepo por mis cationes", provocando una fricción al pasar al darse cuenta de que no cabe holgadamente y al no poder detenerse debido a la velocidad y el empecinamiento de su acción.

También se da por cierta la situación por la cual, y debido a la incipiente adquisición de gravedad propia, asteroides, aerolitos y bólidos "bípedos", a pesar de tener más de dos metros de andén libre, pasarán rozando al protoplaneta en lo que se conoce como el efecto Golden Axe (desodorante que me echo en el pechín).

Estudios recientes defienden que quizá, algún día, el protoplaneta le de por expandirse en una formación conocida como croissant por la que debido a movimientos tectónicos provocan el afloramiento de dos brazos que asemejan la forma de los extremos de un croissant haciendo que los asteroides, aerolitos y bólidos de "dos patas" choquen de forma dramática contra ellos y que salgan despedidos en direcciones aleatorias por el espacio acotado del andén.


jueves, 27 de febrero de 2014

BRIDGE MAN. EL ORIGEN.- 3 de febrero

Hoy toca Renfe. Por todos es sabido que en el transporte público siempre están los listos, los jetas, los carotas que se aprovechan de cualquier despiste o de cualquier resquicio para evitar pagar o, al menos, pagar menos del billete normal para llegar a su destino.

Una de estas actividades, al menos en el Cercanías, es el método "puente" y no es más que usar al de delante, para pegarse a él y salir sin tener que picar el billete en el torno de salida. Esta práctica me repatea los higadillos. Lo mismo soy tonto o no tengo razón, pero me indigna verlo y más si soy el usado como puente. Ya me ocurrió una vez que a un señor le di un codazo (no me di cuenta de que estaba detrás) porque el buen señor me utilizó para pasar por la cara. No dijo nada, faltaría más. En otra ocasión salí tarifando con una señora que repetía que su billete era legal... hasta que le dije si quería comprobarlo en la ventanilla de la estación, momento en el que salió por patas.

La última, la semana pasada. Siempre que voy a salir por el torno, una de dos o me quedo de los últimos o paso mirando hacia atrás para ver si el que me sigue va a picar con su propio billete, porque siempre hay alguno con complejo de ninja, que se esconde a mi sombra, para poder pasar por la filosa. Pues bien, en esta ocasión tuve la suerte de salir de los primeros del vagón y llegar de los primeros al torno. Al picar con mi abono y mirar hacia atrás vi cómo un barbas (no se si era musulman, hipster o barbudo a secas) hacía amago de hacer el puentecito de marras. En este punto, tras franquear las puertas, me di la vuelta y me le quedé mirando con cara de "si tienes cojones pasa". El barbasbás se me queda mirando con cara de "qué hago??".

La estampa es cojonuda: yo mirando al pollo, el pollo que no sabe qué hacer, las puertas que no se cierran, yo dando un pasito para atrás, las puertas que se siguen sin cerrar, las miradas que siguen, otro pasito para atrás María (Ricky Martin in the house) y las puertas que se cierran. Le hago un gesto con la cabeza a modo de "ahí te quedas gilipollas" y me voy para casa.

La Renfe es una jungla y yo debo ser el rinoceronte que usan los pajaritos para pasar desapercibidos a los ojos de los seguratas (que por cierto, se pringan menos que una mantequilla de acero).

lunes, 24 de febrero de 2014

"BRIDGE MAN" ATACA DE NUEVO

Ya en una ocasión precedente comenté la cara que le echan los ciudadanos a la hora de viajar en el Metro o en el Cercanías, que es lo que utilizo habitualmente, y más a la hora de hacer el "puentecito" (me pego al de delante para poder entrar/salir por la cara). Pues bien, ayer me volvió a ocurrir la misma situación. 

Al llegar a los tornos de salida pico el abono para salir y miro de reojo para ver qué va a hacer el de detrás. Veo que va a meter el billete pero, en un momento, se arrepiente y quiere pasar detrás de mi... La misma situación, me le quedo mirando y él me mira. Lo que pasó a continuación es lo que me descoloca:

El Cara: - ¿Qué paaaasa? ¡¡Que tengo mi billeeeeete!!

Yo: - Pues pica el billete.

El Cara, tras picar el billete: - Que tenía mi billete, tío.

Yo: - ¿Pues si tienes tu billete para qué quieres pasar sin picar?

Posibles explicaciones que, ahora con la mente fría, se me ocurren tres posibles:

1.- Se iba cagando y no llegaba, por lo que prefirió no esperar 10 segundos a que se cerraran las puertas e intentar pasar por la cara.

2.- Se había dejado las lentejas en el fuego.

3.- Me da pereza meter el billete y el gordaco de delante me va a facilitar el tener que meterlo, que tengo un uñero y me está martirizando...

El caso es que, al salir de la estación, otro "muchacho" me echó la bronca diciendo "es que no se puede ser así, hombre!!". Es decir, que tengo que dejar que alguien me utilice para pasar por la cara, no pagar o pagar menos que el resto de los mortales y si no lo hago soy una mala persona. Pero si lo hago es que soy un tío genial que ayuda al prójimo... Lo mismo estoy equivocado en mi actitud de no dejar que me usen de rinoceronte para pasar la frontera. 

Pero vamos, que no me extraña que los españoles tengamos la fama de caras y aprovechados en el resto de Europa.